En 2013, en plena crisis económica grave, los actores privados españoles eligieron un arma inesperada para recuperar una imagen en el exterior: la mesa.
Una diplomacia de mesa nacida de la necesidad
Una crisis como punto de partida
En 2013, España atravesaba uno de los momentos más difíciles de su crisis económica. El desempleo está aumentando, la confianza internacional se está desmoronando y la imagen del país en el exterior se está viendo directamente afectada.
Es en este preciso contexto donde nace una serie de eventos culinarios destinados a reintroducir a España en el imaginario internacional, ya no como un país en dificultades, sino como un destino gastronómico y turístico deseable.
La iniciativa no proviene de un ministerio. Cuenta con el apoyo de organizadores privados, enfrentados desde el principio a una cuestión muy concreta: cómo financiar una empresa de este tipo y cómo conseguir que actores públicos y privados colaboren en torno a objetivos compartidos, entre los que destacan el turismo y las exportaciones de alimentos.
Diplomacia sin cancillería
Este caso revierte una intuición generalizada sobre la gastrodiplomacia, a menudo asociada con campañas impulsadas desde lo más alto del estado, con un objetivo fijado por un gobierno y una administración dedicada.
En este caso, la lógica se invierte: son los actores económicos privados quienes inician el proceso y luego tratan de convencer a las autoridades públicas para que participen, y no al revés.
Esta diferencia no es anecdótica. Muestra que la diplomacia de mesa puede surgir tanto de una necesidad económica como de una voluntad política organizada, y que puede construirse desde abajo, a través de iniciativas privadas que buscan apoyo institucional, en lugar de desde arriba, a través de un ministerio que decide y financia solo.

Lo que este caso revela sobre la fragilidad de la imagen nacional
Este caso también ilustra una verdad más amplia: la imagen gastronómica de un país puede convertirse en una herramienta de reparación de imagen, movilizada en el momento preciso en que otras palancas de poder, económico o político, se debilitan.
Cuando un país atraviesa una crisis de confianza internacional, su cocina puede convertirse en uno de los pocos activos todavía plenamente disponibles para reconstruir una imagen positiva en el exterior, precisamente porque escapa en gran medida a los indicadores económicos negativos que dominan las noticias.

Una lección de método
Este caso español nos invita a matizar la idea de que la gastrodiplomacia es por naturaleza un instrumento estatal poderoso y bien financiado.
También puede surgir de una iniciativa modesta, nacida de las limitaciones, que busca pacientemente financiación y aliados institucionales.
La tabla, en este caso, no amplía el poder de un país. Ella intenta restaurarlo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el programa “¡Cómete España!” » ? Una serie de eventos culinarios lanzados en 2013 por actores privados españoles, en plena crisis económica, con el objetivo de promocionar España como destino turístico y gastronómico en el exterior.
¿Por qué este caso es diferente de las campañas clásicas de gastrodiplomacia? Porque no fue iniciado por un gobierno, sino por actores privados que luego buscaron apoyo público, invirtiendo la lógica vertical habitual de este tipo de estrategia.
¿Cuáles eran los objetivos de esta iniciativa? Potenciar el turismo y las exportaciones alimentarias españolas, en un momento en el que la imagen internacional del país se veía debilitada por la crisis económica.
¿La gastrodiplomacia es sólo para estados poderosos? No. El caso español muestra que puede surgir de una iniciativa modesta y privada, en respuesta a una necesidad económica más que a una estrategia estatal planificada desde hace mucho tiempo.
Fuentes
- Parasecoli, Fabio.
Gastronativismo: comida, identidad, política
. Columbia University Press, 2022, capítulo “Alimentación y diplomacia”.
- Parasecoli, Fabio. “Cómo los países utilizan los alimentos para ganar amigos e influir en las personas: la gastrodiplomacia se ha generalizado”. Foreign Policy, 20 de agosto de 2022, artículo adaptado del trabajo anterior.
Créditos iconográficos
- Imagen principal.
Composición generada por inteligencia artificial para este artículo. Esta es una interpretación visual, no una fotografía documental.
- Paella de marisco, Cullera (2009).
Autor: Záratemán. Fuente: Wikimedia Commons. Estado de los derechos: CC0, dominio público. Enlace: commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=146609598.
- Puesto de aceitunas, Mercado de San Miguel, Madrid.
Autor: Tamorlán. Fuente: Wikimedia Commons. Estado de los derechos: CC BY 3.0. Enlace: commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7765099.



